Gratitud es salud y abundancia

  Cuando necesites saber si algo en tu vida es sano, pregúntate si podés soltarlo y continuar siendo vos después de hacerlo. Si creés que no, no significa que así sea,  significa que no es sano. Y lo que no es sano, nunca será para vos. Todo lo que no podés soltar, te enferma. Todo aquello que no conseguís dejar atrás, es insano (y me refiero a vínculos, no a personas). Y en cuanto reconocés y aceptás que estás enfermándote de necesidad, se acaba el apego. Entonces, sé agradecido.
Adiós.
Gracias.

  La necesidad es el alimento del inconsciente. Todo aquello que creés que necesitás y, sobre todo, que el otro debe darte, es una droga para escapar de la responsabilidad de sanarte a vos mismo, de ser maternal (darte amor) y paternal (darte fuerza) con vos mismo. Nadie en este mundo (ni en ningún otro) tiene el deber de darte absolutamente nada, y todo aquello que otro te dé, es tan sólo un regalo. Sólo reconociendo esto, podrás experimentar la gratitud. Sé agradecido.
 Quien nada reconoce, siente que nada tiene. Quien nada reconoce vive en la incapacidad de reconocerse a sí mismo  valioso y, por ende, no será reconocido por los demás. Quien no se ama, no sabe amar. Sólo necesita amor, y lo demanda. Cualquier cosa que construyas o elijas desde la necesidad, morirá. Porque sólo lo que se necesita se pierde. Lo que tomás para vos, es del Universo. Y en cuanto lo poseés, deja de ser lo que era. Muere, y crece tu vacío. Seguís necesitando lo que realmente nunca has de necesitar. Porque lo que realmente necesitás, no es algo que puedas tomar. Lo único que necesitás, es aceptar y agradecer.

¿Qué abunda en tu vida? Eso que respondés es lo que tiene tu mayor atención

¿Qué falta en tu vida? Nada. Todo está ahí, para ser reconocido. Sé agradecido.

Escuchar canción: Tiempo al tiempo



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