Punto de ruptura


  Un día, un adorno con forma de elefante que me gustaba mucho, cayó al piso y se partió en dos pedazos. Segundos después de casi caer yo en el hábito acostumbrado de lamentarlo, entendí que si ese objeto se rompió, algo dentro de mí buscaba lo mismo. Entonces decidí disfrutarlo y terminar la tarea de mi inconsciente tomando los dos trozos del suelo y dejándolos caer otra vez desde un nivel más alto que mis manos, con la naturalidad de su propio peso. Una vez que cayeron dividiéndose en más partes, tomé éstas de nuevo y continué repitiendo el acto hasta que ya no pude levantar las diminutas piezas dispersas a mis pies. Instantáneamente, lloré, unos segundos y tras ese llanto el elefante pasó al olvido. Fue barrido y tirado a la basura como cualquier otra cosa.
  El secreto de la trascendencia está en el punto de ruptura, siempre. Todo el que insista en conservar cualquier cosa, permanecerá en una lucha.


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